Hay bodas en las que ganas algo más que un trabajo. Con parejas como las que tuve el placer de grabar el pasado 3 de noviembre sientes que hay gente de 10 en cada esquina de este mundo.

La boda de Silvia y Álvaro llegó de repente, con poco tiempo para prepar el vídeo y nada para la preboda. Yo siempre digo que la preboda va más allá de unas fotos y/o un vídeo, la preboda es el momento que nos permite conocernos y no encontrarnos el día de la boda con dos desconocidos con cámaras que entran en mi habitación casi sin llamar.

Visto que con Silvia y Álvaro no había tiempo, sí les pedí juntarnos antes para charlar, conocernos y firmar el contrato. Aceptaron sin problema y quedamos en el paradisíaco Cigarral de Las Mercedes de Toledo, lugar donde se iba a celebrar la boda. Una vez allí, conocer a esta pareja fue como conocer a alguien que ya conocías. Todo eran tan fácil que parecía que llevábamos meses hablando.

Como la reunión previa había sido de 10 la boda no iba a ser menos. Allí nos presentamos, a primera hora de la mañana y nos recibieron con su sonrisa, sin un halo de menosprecio, falta de respeto o palabra fuera de lugar. Todo perfecto.

El día fue pasando, los nervios cediendo, cayó la noche y con ésta el baile, las risas y el jolgorio. Todo un día completo de grandes momentos con grandes personas.

Desde mi puesto no me quedó otra que agradecerles mil y una vez su comprensión, su facilidad y su cordura. Son bodas en las que ganas amigos más que clientes porque personas como Sílvia y Álvaro son de esas de las que deberíamos poblar la Tierra para hacer de ésta un mundo mejor.

Gracias chicos.