Hace unas semanas recibí una llamada. Una mujer me pedía presupuesto para la boda de su hermana. Yo, actuando como suelo, le digo lo que incluye mi trabajo, cómo lo hago y por qué lo hago así. Cuando empiezo diciendo que lo primero que recojo son los preparativos de los novios, rápidamente me corta pare decirme: «Si te metes en la habitación de mi hermana mientras se viste, te echa.»

La conversación siguió avanzando y se colocó donde debía: primero en comprender qué quería el cliente, ofrecer mi ideas y pasar un presupuesto ajustado a lo que ella quiere.

En medio de esa conversación me di cuenta de lo que era: su hermana, de unos 60 años, y el futuro marido de una edad similar, llevaban toda la vida juntos. Años después, movidos por su alma juvenil, deciden juntarse en matrimonio, estar con sus seres más queridos y pasar un día en familia precioso en un entorno similar. Yo quería estar allí…

«Usted no busca un reportaje de fotos, busca una sesión fotográfica con la familia», le dije. A partir de ahí todo fue como la seda. La clienta, contenta porque tras varios intentos había conseguido alguien que comprendiera lo que buscaban, comenzó a contarme más sobre ese día, sobre el regalo que querían hacer a su hermana y sobre mi papel en todo esto.

Hay que reconocer que existe mucha gente que al oír la palabra boda sólo piensan en cómo sacar un poco más para su interés personal. En mi caso, aunque obviamente no trabajo gratis, trabajar con la fotografía y/o el vídeo es pasional. Hay momentos, lugares o situaciones en las que quieres estar más allá de ganar un poco más o un poco menos. Cuando las cosas se hacen con pasión nada puede salir mal y esta mujer estaba hablando con pasión sobre la boda de su hermana mayor.

Finalmente, por suerte, estuve allí. Una sesión antes de entrar al juzgado, fotos de la ceremonia, otras fotos después y el hombre más feliz del mundo viendo como un grupo de unas 30 personas te tratan como si fueras uno más de la familia. Días así son, como digo siempre, los que hacen de esta profesión algo especial.

Gracias.