Una vez finalizado el primer curso intensivo de fotografía que hago en El Real de San Vicente no puedo sino estar contento. Las impresiones y reflexiones han sido todas excelentes.

Desde el principio fue rodado: Cuando hablé con el ayuntamiento en busca de apoyo y ayuda todo fueron facilidades. Me prestaron los lugares y materiales necesarios para implantar el curso y, además, ofrecieron una subvención del 50% a empadronados, lo que hizo que algunos que dudaban dejaran de hacerlo.

Solventado el primer escollo de dónde hacer el curso y con qué material contar el siguiente era encontrar a la gente adecuada, con ganas, intención y con cámara. Aquí es donde más me sorprendí. El curso estaba pensado para un mínimo de 4 personas y un máximo de 10. «Si vienen 4 ya estaré contento» me dije. Esos cuatro primeros llegaron relativamente rápido, lo que me dio la tranquilidad de poder empezar a pensar que el curso se hacía. La sorpresa fue mayor cuando llegué a 11 personas, de las cuales finalmente dos no confirmaron. Aquí vi que realmente este pueblo y sus alrededores siguen teniendo gente con ganas de avanzar, de aprender y de mejorar en su día a día.

Este grupo de 9 personas que tuve la suerte de tener fue de 10. Se les vio desde el principio con ilusión y ganas de aprender lo que me dio pie a seguir avanzando incluso llegando más allá de donde tenía planificado.

El resultado final fueron 9 personas que saben un poco más de fotografía, algunos con ganas de otro curso más avanzado, y un profesor contento de ver que el primer curso intensivo de fotografía que se hace en El Real de San Vicente dará pie al segundo.

Gracias